Día 3, #30 películas, una que es un placer culposo: No retreat no surrender (1986).
No debería tratar de justificarlo, porque no hay cómo; pero eran los 80’s, uno alquilaba películas por la caratula en las videotiendas, y todos jugábamos a ser Bruce Lee -quién se aparece a entrenar al protagonista-. Como cereza en el helado, Jean Claude Van Damme era el ruso que quería pegarle a todos (hacer click en su nombre).